Videojuegos y derechos humanos

“La comunidad científica es unánime en declarar que los niños pueden diferenciar la realidad de la ficción a la edad de cinco años” (Daniel Jiménez, editor del blog Videojuegos y Sociedad).
Visto en: Un respeto a las canas
Si le das un lápiz a un niño de diez años, su poderosa imaginación puede convertirlo en una pistola, una navaja, un avión de guerra o cualquier otra arma. O puede usarlo para escribir y dibujar. Pero ¿si escribe y dibuja sobre la pared de tu casa que acabas de pintar? Casi todo tiene un buen o mal uso. Y creo que ocurre exactamente lo mismo con los videojuegos.

Se acusa a los videojuegos de reproducir contravalores tales como sexismo, violencia, agresividad o racismo. Cada cierto tiempo los medios difunden algún acontecimiento triste que alguien ha asociado a los videojuegos, casi exactamente igual que ocurrió con la famosa “matanza de Columbine”, hace ya más de diez años, porque se supo que uno de los protagonistas de esta matanza era asiduo al Doom.

Bueno, es cierto: en los videojuegos hay sexismo, violencia, agresividad y racismo. Amnistía Internacional de España publicó en el 2007 un informe que criticaba al Gobierno español haber dejado en manos de la industria la autorregulación voluntaria del videojuego y denunciaban, por ejemplo, que hasta un niño de 9 años puede comprar un videojuego clasificado para adultos sin ninguna dificultad. El informe se titulaba Acceder a violaciones de derechos humanos virtuales,un juego de niños.

Nadie puede negar la existencia de violencia o sexismo en muchos videojuegos. Quienes trabajan en un colegio saben que también puede encontrarse violencia y sexismo en el patio de recreo. Porque ¿quién no ha jugado en su infancia a buenos y malos? ¿A polis y ladrones? ¿A la guerra? La diferencia está en que en el colegio hay profesionales que velan por evitar la reproducción de contravalores y estereotipos, mientras que los videojuegos muchas veces son jugados por menores en la más absoluta soledad de su habitación. Probablemente, como en otras muchas cosas, la familia tiene un papel muy importante en todo esto.

En el otro extremo, se encuentran los denominados serious games, traducido frecuentemente en español por “juegos serios”, un tipo de videojuegos en plena expansión y para el que se augura un gran futuro. Los serious games educan en valores, generan interés político, preparan a profesionales para situaciones difíciles de reproducir en la realidad o sirven para la rehabilitación de personas con discapacidad, por poner solo algunos ejemplos. Todo hay que decirlo, también hay serious games para el entrenamiento militar o que inducen al consumismo.

Personalmente, uno de los primeros serious games que conocí y que me llamó mucho la atención fue September 12th de Gonzalo Frasca, experto en este ámbito, actualmente catedrático en la Universidad ORT de Uruguay, cofundador del estudio de videojuegos Powerful Robot Games y editor del blog Ludology. September 12th es un videojuego online (aunque la misma presentación diga que no es un juego) en el que hay que intentar eliminar a los terroristas sin matar a civiles en una ciudad en la que ambos, terroristas y civiles, deambulan caóticamente por las calles. En realidad, el juego no tiene fin, ya que por cada civil que muere accidentalmente (casi imposible no hacerlo), aumenta el número de terroristas. Gonzalo dice que el mensaje es muy simple: la violencia genera violencia.

Soy partidario del uso de videojuegos en la educación, de todo tipo de videojuegos, no sólo serious games. No existe, hasta el momento, ninguna evidencia científica de una correlación directa entre los videojuegos y los efectos negativos que algunas personas les atribuyen. Yo mismo he jugado a videojuegos muy criticados moralmente; los videojuegos –de todo tipo- han formado parte de mi vida. Sin embargo, no me considero violento, ni agresivo, ni sexista, ni racista. Más bien al contrario.

Pero volviendo al informe de Amnistía Internacional España: Daniel Jiménez, editor del blog Videojuegos y sociedad (del que por cierto, no puedo dejar de recomendar su post “Interactividad y violencia”), denuncia la pérdida de autoridad moral de la organización española en este ámbito. El informe aludido de Amnistía Internacional hace la siguiente recomendación al Gobierno español:
"Establecer un marco legal que regule la protección de menores frente a la venta, alquiler y difusión por cualquier otro medio de videojuegos clasificados para adultos o que banalizan violaciones y abusos de los derechos humanos. El Gobierno español debe incluir en su legislación la prohibición de cualquier forma de difusión de videojuegos con contenidos no adecuados a menores de edad, que por su nivel de violencia puedan herir la sensibilidad de las niñas y niños o porque puedan alentar actitudes contrarias a la educación para una ciudadanía responsable o vulneren los derechos humanos. […].
Colaborar activamente en las iniciativas impulsadas en el seno de la Unión Europea para avanzar en la protección de los y las menores en el acceso a videojuegos con contenidos inadecuados para su edad".

Cuatro años después, no parece que hayan cambiado mucho las cosas. Porque probablemente no sea una petición fácil de atender (aunque todo puede llegar). Prohibir la venta de tabaco y alcohol a menores, toda marca de tabaco y toda marca de alcohol, vale. ¿Pedir el carné para vender videojuegos a menores? ¿Y las novelas? ¿Y las películas? Quizá falta un poco de sentido común. Tampoco me parece que las iniciativas de la Unión Europea vayan en una línea de prohibición, sino que más bien habla de códigos de conducta, alfabetización mediática o refuerzo de la autorregulación.

Sólo espero que los videojuegos no despierten fobias infundadas. Para terminar, algunos videojuegos online sobre derechos humanos, que de eso va el post:

Videojuegos y derechos humanos Videojuegos y derechos humanos Reviewed by Emilio Ferreiro on 20.4.11 Rating: 5

3 comentarios:

  1. Enhorabuena por el post! Muy interesante!

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  2. Interesante reflexión sobre los videojuegos, Emilio. Hay un aspecto de los videojuegos que no mencionas y sobre el que creo que daría mucho de qué hablar: el aspecto adictivo de los videojuegos. ¿por qué no podemos parar cuando tenemos un juego en marcha? creo que esa, junto a desconocimiento) es una gran preocupación para los padres y lo que les lleva a considerarlo "perjudiciales".
    Un saludo y enhorabuena
    Ana Izquierdo

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  3. Hola Ana, yo también pienso que el videojuego puede producir adicción. Pero lo cierto es que vivimos en un mundo de adicciones: a alcohol, al tabaco, al café, al sexo, a la comida, a la televisión, a internet, al trabajo, al ibuprofeno, al deporte, a las tragaperras y a mil cosas más.

    Opino que, como en todo, la educación y la familia tienen un papel fundamental. Por eso defiendo la introducción de los videojuegos en el aula, porque si preparamos a nuestros hijos (al menos teóricamente) para enfrentarse al mundo que hay fuera de la escuela, ¿por qué no prepararlos para el mundo de mañana? ¿por qué no prepararlos para el uso razonable e inteligente de las tecnologías y, entre ellas, los videojuegos?

    De todos modos, no parece que la adicción al videojuego sea tan difícil de tratar como otras. Si vieras algún artículo interesante sobre el tema, te lo agradecería, me fascinan las posibilidades culturales, sociales, didácticas y recreativas del videojuego (por ejemplo, el tema de este post). Yo te dejo aquí el enlace a un artículo interesante sobre la cuestión que lanzas:

    http://www.zheta.com/user3/adicciones/files/tejeiro.pdf

    Gracias y un saludo.

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