Primera, segunda… y hasta tercera brecha digital

Buenas noticias: se reduce la segunda brecha digital. Malas noticias: sólo en el acceso. Estudios recientes del Observatorio e-igualdad indican que “las mujeres son usuarias menos intensivas que los hombres y presentan un nivel menor de ‘habilidades’ tecnológicas y un uso inferior de aplicaciones más avanzadas”.

"Slam: I <3 Public Libraries - The internet is closed", por Samscam, vía Flickr.
Aunque en la actualidad mi orientación profesional es totalmente diferente, recuerdo cuando estudiaba informática de gestión en el Instituto hace ya más de quince años (¡cómo pasa el tiempo!), una época en la que la informática personal emergía en España avivada por la competición entre el ZX-Spectrum, el Commodore, el Amstrad y el MSX para colarse en nuestros hogares. El salto de Bachillerato a FP fue bastante frustrante desde el punto de vista de un adolescente inquieto como yo: en clase éramos unos 40 chicos y apenas tres o cuatro chicas. Mi paso -casi anecdótico- por una Ingeniería Técnica de Informática un par de años después tampoco mejoraba este panorama.

Y no hablo de una inquietud sexual, sino de otro tipo de inquietud. ¿Alguien recuerda la película The Goonies? No es sólo que vivir aventuras y encontrar un tesoro fuera uno de los sueños más universales de la infancia de mi generación, es que el grupo de protagonistas era también un ideal de diversidad y convivencia que quedó grabado en mí para siempre. Me espanta el mundo feliz imaginado por Aldous Huxley.

Así que alentado por las –relativamente- buenas noticias encontradas en el estudio del Instituto de la Mujer, he querido ver cómo sería estudiar hoy una carrera de Informática en la Universidad y he buscado algunos datos la Ingeniería de Informática en la Universidad Pública. Aquí están:

Curso
Total matriculados
Mujeres

Hombres
Absolutos
Relativos
Absolutos
Relativos
2005/2006
30.033
24.769
82,5%
5.264
17,5%
2007/2008
22.120
18.378
83%
3.742
17%
Fuente: Ministerio de Educación. Elaboración propia.

Vamos, que las cifras no han mejorado en absoluto. Es más, me resulta extraordinariamente curioso que en los últimos años se haya producido un descenso general en el total de matriculados y, sin embargo, se mantiene la misma proporción de hombres y mujeres, como si estuviera determinada matemáticamente para esta carrera universitaria.

Segunda y tercera brecha digital

Estos días he leído algunos artículos que tratan la brecha y la alfabetización digital. De todo lo leído saco dos conclusiones principalmente: la primera es que la tarea de reducir la brecha digital no está exenta de dificultad. A pesar de la complejidad del objetivo, expertos como David Casacubierta (2007) dan pistas y proponen soluciones:
  • Reducir los costos de las infraesturas informáticas.
  • Potenciar el e-learning.
  • Fomentar la participación a todos los niveles.
  • Y potenciar el código abierto.
La segunda es que, sin embargo, seguimos viendo que casi todos los esfuerzos de los poderes públicos van encaminados a facilitar el acceso a las tecnologías digitales y, peor aún, se congratulan constantemente de ello. Como bien denuncian José Luis Travieso y Jordi Planella (2008: 3), “parece absurdo pensar en soluciones meramente tecnológicas que plantean superar la brecha digital mediante inversiones en nuevas máquinas, exclusivamente […] Pero ese absurdo es real en tanto que es la apuesta que hacen la mayoría de los gobiernos”.


Blas Segovia (en Aparici, 2010: 221) dice que la segunda brecha digital “está relacionada con el dominio masculino de las áreas estratégicas de la educación, la investigación y el empleo relacionadas con las ciencias, las ingenierías y las TIC”. Si nos atenemos a esta definición y a los datos que he analizado más arriba, no me parece que hayamos avanzado mucho reduciendo distancias.

Y es que, coincido con Segovia en que la brecha digital no se encuentra únicamente en el acceso a Internet. Romper definitivamente con la brecha digital sólo sería una realidad si ocurriera en todos los ámbitos que menciona y, en mi opinión, un poco más allá también, en el ámbito de lo cotidiano: uso de los terminales móviles, videojuegos y, en general, en cualquier aparato con tecnologías digitales (en coches, GPS, televisores, y hasta en microondas), idea ésta que se aproxima a lo que el Observatorio e-igualdad llama tercera brecha digital de género. A lo mejor la cuestión está en dejar de pintar de rosa la habitación de la niña y de azul la habitación del niño.

P.d.: Por cierto, que casi todos los expertos aquí citados son hombres. En lo que llevo de año, lectura tras lectura, no dejan de aparecer nombres de hombres como los más duchos en el tema: Prensky, Gee, Fowler, Negroponte, Pisani,… Da qué pensar.

Referencias:
Primera, segunda… y hasta tercera brecha digital Primera, segunda… y hasta tercera brecha digital Reviewed by Emilio Ferreiro on 8.5.11 Rating: 5

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