Las casualidades existen

La edición de 2006 de La teoría de la evolución de las especies por la Editorial Crítica tiene una sinopsis que presenta una de las casualidades científicas más famosas de la historia, y dice así:
Charles Darwin es universalmente recordado como el autor de la teoría de la evolución de las especies mediante selección natural. Y es justo que así sea, salvo por un detalle importante: el de que deberíamos recordar también a Alfred Wallace, que ignorando que Darwin llevaba años desarrollando esa teoría sin haberla publicado, llegó, a principios de 1858, a la misma idea, comunicándosela a Darwin en una carta. Al contrario que en otros casos de la historia de la ciencia, en lugar de competir por la prioridad en la propuesta, Darwin y Wallace llegaron a un acuerdo: cada uno publicaría, en la misma revista, sendos artículos en los que expondrían sus ideas. Esos trabajos aparecieron en el Journal of the Linnean Society, acompañados de una carta de presentación firmada por Charles Lyell y Joseph Hooker, así como por el resumen de una carta que Darwin había escrito el 5 de septiembre de 1857 a Asa Gray, en la que mencionaba su teoría evolucionista. Fue una sabia y noble decisión, que además estimuló a Darwin a publicar el año siguiente un "resumen" de sus ideas, El origen de las especies (1859), uno de los libros más importantes jamás escritos.
Visto en: SINC
Pues me ha pasado algo parecido. No me refiero al calado científico, desde luego a años luz de Darwin, sino a que también se me ha dado una casualidad pero no con tan buena suerte.

Llevaba algo así como un año trabajando en el proyecto de investigación para fin de Máster en la UNED y había elegido como tema principal la brecha digital en las personas sordas y con discapacidad auditiva en el uso de Internet. En mayo de 2013 publiqué una entrada en mi blog mientras estaba trabajando en el marco teórico del proyecto, titulado Tres ideas básicas sobre la brecha digital.

A mediados de noviembre del mismo año, consideré que ya había leído suficiente literatura científica, había construido un marco teórico y tenía el diseño de la investigación. Únicamente me faltaba lanzar una encuesta y empezar a recoger resultados. Apenas unos días después, llegó a mis manos un documento en formato electrónico publicado por Fundación Vodafone titulado Acceso y uso de las TIC por las personas con discapacidad. Estupendo, me dije, veamos qué puede aportar a mi proyecto.

El estudio de Fundación Vodafone resultó ser exactamente la misma idea que yo había tenido: un estudio sobre la brecha digital en las personas con discapacidad, apoyándose en la encuesta del INE sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares. Cierto que era mucho más amplia, pues abordaba también la discapacidad visual y motórica, y otros aspectos como el uso de móviles... Pero en lo referido al uso de Internet por personas sordas y con discapacidad auditiva, allí estaba todo lo que pretendía investigar para mi trabajo de fin de Máster, y muy bien hecho, por cierto. "Mi gozo en un pozo", me lamentaba yo con varios amigos.

Después de varias vueltas al asunto, unos cuantos meses después, recompuesto y recuperado de fuerzas, le he dado un nuevo enfoque: la brecha digital en el acceso al e-learning por personas sordas y con discapacidad auditiva.Ya está todo a punto, habrá que correr, no vaya a ser que se me dé otra casualidad.
Las casualidades existen Las casualidades existen Reviewed by Emilio Ferreiro on 25.5.14 Rating: 5

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